Archivo mensual: diciembre 2011

Acromioclavicular

Fue un recital de golpes, un punto tras otro. De revés, drive, saque, cortadas, entraban todas. Nos dieron un buen repaso, sí, hicimos un mal partido. Para seros franco me trastocó la imagen de aquel hombre desnudo estampado contra la pared de metacrilato. Por su parte, el pobre muchacho griego se sentía observado al quedar registrados en las cámaras de los teléfonos móviles, y los nervios se reflejaron en su juego. El Presa de Atenas quedó en Chihuahua de Papandreou. Sin embargo, el recuerdo de haber tomado parte en el campeonato es positivo, ya que lo importante es participar, ¿no? ¿No?

Antes de coger el vuelo de vuelta pasamos unos días por la capital catalana, turisteando. Éramos fácilmente localizables, visualmente al menos, a causa de la llamativa camiseta del torneo que Evripidis quiso mantener puesta hasta su llegada a Bilbao. Todos los trileros de La Rambla venían a nosotros, no sabían con quién estaban tratando. Ninguno se percató de la cicatriz de mi mano derecha que tanto me enseñó. Suficiente para desplumarles varias rondas seguidas y salir por patas de la zona.

Con la pasta recién amasada y el vapuleo sufrido escasas cuarenta y ocho horas atrás, tuvimos la brillante idea de quemarla a base de tragos antes de volver al hotel. Primera ronda y segunda, yo controlo. Tercera, fácil. Cuarta, a lo loco. Five people? No problem.

Ya con ciento y pico de venas en alcohol, regresando de una etílica jornada turística, fue la red de metro de Barcelona quien me afirmó: “same rulesdifferent players”. Pregúntale a Valerio.

Eso es salir por la puerta, la grande. Y ya hace un año de entonces.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Unos y Ceros

From Ereaga with love

Imposible de creer, el anuncio más esperado de prensa: Nueva jornada de pruebas para actores amateur en Vizcaya. Hablamos de publicidad, claro. No lo asimilaba, se rodaría en el Puerto Deportivo, junto al árbol navideño de Indautxu… Como en casa. Claramente era mi oportunidad para despegar como artista.

Necesitaba el papel, tenía que ser mío. Había trabajado duro y, sinceramente, me lo merecía. Tras meses de infructuosos castings tenía el presentimiento de que éste sería diferente. Me apliqué con la interpretación y las clases de flauta. No descuidé mi línea. Confiaba en que el maquillaje, la iluminación y decorados hiciesen el resto. Era mi spot.

Qué impaciencia, ya veréis cuando lo suban a Youtube, ¡causaré sensación!

“Merry Christmas to all, and to all a good night”


2 comentarios

Archivado bajo De estos días

Dando un paseo, paseando

Cuánta variedad en el mercadillo del pasado sábado por las calles de Sanfran. No habría imaginado tanto artículo inútil a la par que apetecible en tan pocos metros cuadrados. Decoración ochentera, ropa vieja, bueno, vintage, vinilos y cintas de música. Al final piqué y me dejé un eurillo en un llamativo cassette dorado, pintado con esmalte. Menudo chollo, venía además con un libro, como si fuese un cuento para niños que lees mientras lo escuchas.

 Me encontraba ojeando el texto en una cafetería de la zona de ambiente cannabáceo acompañado de una infusión caliente esa mañana de diciembre, cuando comprobé que, para mi sorpresa, el tomo estaba en blanco, a excepción de una frase incompleta en la primera cara: “Descendía la colina camino del”.

Vaya tema, no tenía con qué escribir pero quería estrenar mi adelantado regalo de Olentzero. ¡Camarero! ¿Un radiocassette por ahí?

 

“La nave nos llevará a un mundo de sueños, y mundos de hechos”

Deja un comentario

Archivado bajo Unos y Ceros

Tropezando

Definitivamente elegí un mal día para dejar de esnifar pegamento. Con el dolor aún presente tiré de imaginación para obviarlo y seguir conduciendo sin salirme del carril. No estaban a menos de dos coches de distancia según mi retrovisor. Rechinaban mis dientes y el puto carro no daba más de sí. Y me desangraba, qué náuseas. Espabila coño, no te duermas ahora.

El invierno estaba siendo duro en mi Rusia natal y los alimentos escaseaban en el campo. Mi empleo como labrador de tierras tenía sus días contados y veía que tendría que deshacerme de mis bienes para arañar al menos un año más de vida digna. Aguantar, resistir, sobrevivir… mi situación económica me estaba consumiendo lentamente. Vender incluso hasta mi todopoderoso todoterreno, desprenderme de mi modesto estatus. No me hagas esto, vida.

Mi adolescencia no fue fácil; ni difícil. No fue. Con responsabilidades siendo tan sólo un chaval, tuve que crecer rápido. En el centro de menores hice buenas amistades y adquirí conocimientos realmente útiles para desenvolverme en mi cotidianidad. Claramente no es algo de lo que me enorgullezco pero sí de lo que estoy agradecido.

Colmado el vaso con la última gota, salí de casa con la intención de jugármelo todo a la carta más alta, que ni siquiera era un as, siendo consciente de que la probabilidad iría en mi contra. Kilómetros antes de llegar a mi destino, Caja de Tol’yatti, de la manera más infantil, al desviar mi vista a la guantera abierta mientras buscaba el pasamontañas me quedé embobado mirando el objeto de placer que junto a él se hallaba; ese tubo mal cerrado medio vacío de Supergen que de tan malos momentos me abstrajo… Cuando me salté un control policial.

Resulta agradable confesar que en el calabozo no paso ni frío, ni hambre. Qué recuerdos de la juventud.

2 comentarios

Archivado bajo De estos días