Archivo mensual: marzo 2012

Con las axilas mojadas

Joder, otra vez tarde. Mal día para quedarme dormido. Puto despertador, puto subconsciente… ¿Cómo iba a llegar ahora a la entrevista de trabajo a tiempo? Cruzar la ciudad en transporte público no era lo más apetecible en esas circunstancias teniendo de acompañantes de viaje a la cuenta atrás y a los hermanos Claxon del maldito tráfico. Menudo lunes, qué cagada el cambio de hora, ¿para qué el ahorro energía? Mierda…

Cuatro paradas después de pillar el bus in extremis, consigo apoyar mis nalgas. Ya era hora de que el jodido gordo mórbido metiese su glúteo sólo en su sitio, por el amor de Dios… Y para colmo ahora me tiene que pasar por delante; se baja en la próxima y a oler su estela. Hay que joderse. ¡Hostia! Ahora que me acuerdo, me he dejado el CV en casa. Una vez más, qué cagada.

En el intercambio de gente, tras el que pude abrir por fin el 20 minutos, ocupó el antiguo sitio del obeso un señor de tez morena y cuatro veces menos corpulento que el anterior viajero. Yo mientras, trataba de resolver el sudoku al tiempo que miraba mi reloj vigilando mi retraso. De forma espontánea mi nuevo compa se presentó extendiéndome la mano:

– Egun on amigo, me llamo Moussa.

– Qué bien Moussa, yo… estoy haciendo un sudoku ¿vale?

El hombre insistía con lo que parecía un consejo:

– Las prisas no son buenas consejeras.

– ¿Qué sabrás tú, Loussa?

Sin perder la compostura, continuó:

– Es Moussa, un nombre bereber. Llegué a la ciudad a estudiar hace unos meses. Antes me dedicaba al pastoreo con mi pueblo nómada.

– ¿Bereber? ¿Del desierto? Si allí no tenéis ni agua…

– Ni reloj, pero allí tenemos tiempo.

Prefiero no hablar de la entrevista… Me quedé con el misterioso tipo tomando un té durante toda la mañana. Un personaje muy interesante.

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Mucha miga

Simpático perro ladrón de bocadillos me babeó la mano al saltar sobre mi bacon-queso. Qué perro el can, me birló el alimento recién horneado. Ni despedirse al salir por patas, oye. ¿Que por qué te cuento esto?

Una mañana primaveral de invierno decidí exponerme  a los rayos de sol en aquel barnizado del paseo. Junto a la ría, marea alta, turistas frente al Guggen, biciclistas de bidegorri, mi Orbea apoyada en el cesped… Y la chapata de 3’95 del Zubialde.

Poco después de morder el currusco, un anciano con barba que caminaba encorvado ayudado por su cachava tallada por su palma, tomó asiento a mi lado para coger aire. Entabló conversación con mucha facilidad, cualquier excusa le bastó para vomitarme sus problemas de salud o su precaria situación económica. Pensaba que dos no reñían si uno no quería, que me deje en paz, coño. A lo que le pregunté, pues ¿no toma nada para ser feliz con tanta angustia?

– Sí chaval, decisiones.

Me quedé congelado a 22ºC en plena calle. Momento que aprovechó un hábil bobtail para mangarme el bocata.

– ¿Y tú? ¿Ya has decidido alguna vez? Entre otras cosas, joven, disfruta del pánico de tener la vida por delante.

Qué buena.

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Jornada Laboral

Luces de colores, villancicos sin villanos, lazos sobre hermosos regalos, bastones de caramelo, adorables renos, fieles ayudantes, trineos cuidadosamente barnizados y blancos copos significan mi entorno de trabajo. Maravilloso, una cotidianidad inmejorable y envidiable incluso por Melchor y Compañía. ¿Algo que achacar? Sí, el vestuario. Pero eso es tema de Coca-Cola.

Por raro que parezca, esta perfección me terminó erosionando. Tanta desigualdad… Ni vacaciones durante tres trimestres al año, ni amigables abrazos de simpáticos desconocidos, ni siquiera un generoso sueldo o mi empleo vitalicio asegurado por la sociedad actual bastaron para mantener mi ser despierto.

Una cosa lleva a la otra, que pim que pam como decía aquel, del turrón al vino, del cognac a los barbitúricos. Y de éstos al trono a por el siguiente niño.

Pero ya se sabe, leña al Secutity Guy para encontrar la salida del pasillo y estar listo para la siguiente campaña. ¿Acaso crees que vagueo el otro trimestre? Entre promociones me vuelven ‘looco’.

Por cierto, sangre sobre la nieve… creo que lo he vivido antes.

Forza Santa!

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