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Mientras tanto

No discernía en posición horizontal, apoyado sobre el frío travesaño que atrapé con la sien al caer al suelo. La lluvia emborronaba aún más mi percepción del entorno mientras observaba la cortina de agua bailar descoordinada por las rachas de viento, de izquierda a derecha y de arriba a abajo.

Rodé media vuelta y noté que el pavimento se volvía cómodo, se ablandaba, o es que tal vez mi cabeza se adaptó por el impacto del hierro. Al incorporarme los pajaritos no volaban a mi alrededor, sino que anidaban en mi interior. Aún con dolor por la contusión, la bandada  emprendió el vuelo agarrándome por la camiseta empujándome a la pista.

Y seguí patinando.

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Automatic

Pasaron meses como segundos durante un minuto. Rápido, facile, que dicen en San Fermín los de la bota. No la eché de menos, con todo lo que la había querido. Viajamos juntos y salimos en mil y un fotos, siempre con el sol de acompañante.

Nos conocimos en rebajas en alguna tienda de Inditex. Ella destacaba entre las demás y su saber estar me llamó la atención, de manera que entre una cosa y otra terminamos juntos. Sabía bien a qué me dedicaría profesionalmente y era invitada especial a las cenas de clase de la uni.

Tras una temporada alejados, sienta bien reencontrarse con la prenda que mejor combina el luto con el flúor. Prometo que no te convertiré en una talla L.

Un güisqui doble por favor.

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The New Dantzari

Surgió la oportunidad, dejé mi antiguo empleo de reparador de videoconsolas que tan poco dinero me generaba últimamente. Yo siempre fui de Sega, pero no hacía ascos a Nintendo y asociados. Probé suerte como bailarín de una destacada artista del mundo del pop. Viajar por el mundo rodeado de chicas guapas y coordinadas se presentaba como una opción muy interesante a corto plazo. ¿Operarme de la vista? Primero tendría que superar las duras rondas contra mis preparados y envidiosos contrincantes.

En el camino de vuelta a casa del obsoleto taller tras una paupérrima jornada, en la vieja marquesina aprecié un colorido póster con sugerentes siluetas que llamaban a participar en un casting de baile para optar a formar parte del grupo de coreografía de la top ventas del condado. Y pensé, ¿qué hago con mi vida? ¿Para qué tantas horas invertidas en el Samba de Amigo y SingStar? Cogí mi sudadera de la suerte y la línea 47B, que me dejaba justo en el pabellón de Clarckdale.

¡Keith! Tu turno.

 Os dejo que pierdo el bus de vuelta a Santa Mónica.

A bailar.

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Zas, Pimba y Zapín

Infructífera conversación a y veinte la pasada madrugada con una alcoholizada emparejada en la pista de baile sobre cristalitos de vaso de cubata roto y Alaska sonando a todo trapo. Y no hablamos de arte culinario de restaurantes cool. Una chica desnucada a causa del etanol en un bar de Somera abría mi mágica noche bilbaína; un anticipo de una sucesión de irregularidades y anormalidades que tendría lugar aquel día primaveral en la capital vizcaína.

 

Como cada sábado por la tarde en esa franja horaria bautizada como la hora de la siesta, me encontraba entrenando duro en el CAR de Abando para la Gloucestershire Cheese Rolling del año que viene, cuando mi teléfono sonó. Se trataba de Martin, Martín para sus padres, un becario del curro al que conocí en una cena de trabajo. Estaba organizando una fiesta para ese mismo día junto con otros estudiantes, y quería liar algo interesante para el cierre del curso académico. Lo que por mi parte fue salir a dar una inocente vuelta por el Casco cobró aspecto de no retorno.

Tras kilos de champis, litros de cerveza y ríos de tinto terminamos en un garito de cuyo nombre no puedo acordarme ni leyendo el sello de mi pulcra muñeca. Sobrado de confianza me acerqué a una chica ultra-atractiva que me resultaba familiar. Tardé segundos en mirarle a la cara y, para mi sorpresa, darme cuenta de que realmente le conocía. Y vinieron las tres en cadeneta, imparables, arrolladoras, dadas de la mano y no en son de paz. Y que quede claro que no tienes dónde esconderte para esquivarlas ni una postura cómoda con las que recibirlas; como encajar un crochet. De pequeño coleccionaba cromos, ahora mudas onomatopeyas.

Do you know who says that?

 

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La lección de plástica

La clase de plástica no salió como esperaba, me salí recortando por los bordes, el punzón no estaba afilado, plastilina entre las uñas,  apenas quedaba pegamento para  las piezas de mi trabajo y en clase de francés me mandaron deberes extra para casa. Sin contar con el tema nuevo de matemáticas que no hay por dónde cogerlo. ¿A quién le interesan las tablas de multiplicar?

Por fin vino mi madre a buscarme al colegio, un día asqueroso, lluvioso, invernal de libro. Y sin merienda. ¿Dónde estaba mi mortadela? No daba crédito a lo que sucedía. ¿Cómo podía hacerme algo así? Llevaba sin comer desde el desayuno, al meter en la jarra de agua del comedor la coliflor y el pescado… Me moría de hambre. Estaba convencida de que en el largo camino a casa en coche no podrían abstraerme ni mis rotus de colores sobre el papel.

Podía haber escrito eme, o, erre, te, a, de, ele, a, en lugar de hache, e, ele y pe, pero la ocasión lo merecía.

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La mitad de 49

Porque hay estadísticas curiosas, absurdas, ciertas, útiles, reversibles, sutiles, inoportunas, malintencionadas, manipuladas, atemporales o de moda. Porque todas ellas son pufo, brindemos.

¿Sabíais que uso 3/5 de mi mano derecha para escribir y  más del 75%  de ambas cuando mecanografío? Y no preguntes qué es escribir y qué mecanografiar. Recientemente me di cuenta que mis días reúnen el número de minutos que habitan en  49/2 años. ¿Da que pensar, eh? ¿A ti no? ¿No? Había visto Plutos gigantes correr, niños obesos rodar e incluso lesionarse a Santa Claus, pero nunca indiferencia ante esa pregunta en este contexto. No es cuestión de obsesionarse, de acuerdo, pero sí de tenerlo en cuenta, opino.

Tampoco interesa volverse loco innecesariamente meditando sobre el tiempo o sobre conceptos relacionados con éste; no vamos a descubrir la pólvora. Pero casualidades como la de la mitad de 49 invitan a reflexionar sobre qué actitud queremos tomar para los 24’5 años que están por llegar. Porque Sin darte ni cuenta te verás distribuyendo monedas a churumbeles para que gasten en chuches.

Al hilo de cómo vivirlos, cuelgo la ponencia de Emilio Duró en el VI Congreso de Comercio Gallego que realmente disfruté (tras volver a ver el famoso discurso de Steve Jobs, encuentro muchas similitudes entre ambos).

…o igual no son tan pufo, pero volvamos a brindar.

PS. Recuerda, “si comes cebolla es casi seguro que cagarás cebolla”.

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Sujeto a

No le bastó con tirarme del rabo, menospreciarme, con escupirme a mis espaldas y además reírse de mí. Pero no podía hacer nada, estaba sujeto a…

Todo comenzó en infojobs.net ampliando el abanico de búsqueda a nuevos empleos, distantes de la rama técnica, llegando incluso a inscribirme en ofertas del mundo de la animación infantil. Empecé con pequeños papeles en teatros escolares y ridículos bolos en fiestas de cumpleaños, hasta encontrar el trabajo al que todo animador comprometido con su profesión aspira llegar alguna vez en su vida. Mi despacho sería ni más ni menos que el súmmum de la fantasía, la Meca de los cuentos, el Neverland de Michael Jackson: Disneylandia, chaval.

La función que me asignaron era sencilla, satisfacer a las familias visitantes del pequeño paraíso artificial. Ensayé duro cada personaje encomendado caracterizando sus particularidades, pasando por múltiples disfraces terminando finalmente en la piel del carismático perro Pluto.

La euforia inicial se fue diluyendo a medida que los pequeños diablos consentidos erosionaban diariamente mi autoestima a base de salivazos y burlas desmesuradas. Este sin control me hizo perder los papeles completamente,  me llevó a querer colgar por las pelotas a Joey, de Utah, tras su actuación en la Main Street

…pero su madre me lo impidió; estaba por tanto sujeto a quejas y a males mayores que quedarían grabados por las  videocámaras de los mirones. Decidí dejar el trabajo de California y hoy en día me ciño a lo que realmente sé hacer.

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Balón de trapo

Ayer tuvo lugar la entrega del Balón de Oro al mejor jugador del mundo de 2010,  Leo Messi.  Hay otros balones que aun siendo de trapo guardan un valor mucho mayor que el de la gala de anoche, bajo mi punto de vista, que no son jugados por profesionales conocidos sino por personas a las que difícilmente se nominaría a la Bota de Oro, entre otros motivos porque no militan en ninguna liga europea… Este perfil de futbolista se puede encontrar en campos de refugiados de Haití o Sierra Leona, seguro que en muchos países más, donde los amputados por  heridas de guerra o catástrofes naturales buscan esperanza y un nuevo hueco en la sociedad a través del fútbol. A continuación un avance del documental de Sergi Agustí One Goal, que describe brevemente aquí.

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Que viene, que viene, eh, eh, y no se detiene, eh, eh

Gran cántico, pegadizo donde los haya, de cualquier campamento que se precie. La segunda parte del himno sólo es apta para los más desafiantes a la autoridad: el monitor scout. Con su pañoleta a las tres de la mañana se dirige  somnoliento a silenciar el corral repleto de gallitos en plena pubertad. Repentinamente se abre la puerta del barracón y los polluelos reconstruyen el huevo del que acaban de salir para refugiarse y esconderse del invasor. Otras fuentes indican, “se taparon con el saco”. Aterrador momento sobre una base de risas mudas que podrían delatar al posible infractor nocturno, cuya linterna de Coronel Tapiocca pasa al instante a modo off.

El sheriff de Indautxu interroga cabreado al aire intentando pescar al cabecilla de la revuelta con sus retóricas preguntas, no obstante, en vano. Con lo que decide regresar a su suite a conciliar el sueño. Sin embargo, el astuto adulto amaga su salida del dormitorio abriendo la puerta y cerrándola posteriormente, quedándose dentro de la habitación. Acto seguido, la linterna multifunción revela la identidad del individuo;  la del pobre chaval que se levantaba para ir al baño en medio de la oscuridad. Ese desafortunado niño consiguió llegar al WC, sí, pero a dormir el resto de la noche. Ese niño, no era yo.

Todos a dormir.

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Elijo lo Light

Todo empezó al finalizar una revisión médica rutinaria cuando  el doctor me clasificó, tras medirme y pesarme, como lo que vulgarmente conocemos como gordo. Hay quien sustituye la letra g inicial con una c o una k, otorgando un significado altamente despectivo hacia mi colectivo. Y yo era uno de ellos. Ahora no me siento igual de libre.

Chorradas aparte, el sobrepeso y sus secuaces son problemas de los que las matan callando. Difícil de creer encuentro el listado que ofrece Forbes sobre los países más ‘gordos’ del mundo, no obstante, del que imagino no debemos dudar (mucho, al menos), donde España se encuentra en la posición 83 de un total de 194 países reflejados.  Por parte de la población adulta acepto cierta excusa debido al sedentarismo que se puede adoptar cuando envejecemos, pero cuando veo a un niño sobrealimentado, y no me refiero a esto, me duele:

Lo jodido es que soy el primer cabrón que suelta la carcajada al ver el vídeo, es un acto reflejo que escapa a mi control.  Para que nos riamos menos, la obesidad infantil es considerada por la OMS como “uno de los problemas de salud pública más graves del s.XXI”. Más información aquí.

El caso es que hoy 21 de diciembre no es día para cuidarse, sino de empapuzarse a base de talo hasta que aguante la cartera. ¿Quién es Santo Tomás? Eso para otro día.

Buen día.

PS. El título es totalmente falso. Gracias Telmo por el enlace a Diabeto.

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